Reseña: Olvidado rey Gudú.

Hoy hablaré de uno de mis libros favoritos de todos los tiempos: Olvidado rey Gudú, escrito por la genial y prolífica Ana María Matute, en el año 1996.

Ana María Matute nace en Barcelona en el año 1925, y es tenida por una de las voces mas llamativas y personales (si no la que más) de la literatura española de posguerra: la llamada “generación de los 50”.  Ha sido galardonada con numerosos premios a lo largo de su vida literaria, entre ellos el premio Cervantes recibido en el año 2010 (un poco tarde según mi humilde opinión). Es, además, miembro de la Real Academia Española en el asiento K, y en 2009 se convirtió en la primera mujer en dejar un ejemplar en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes, precisamente la primera edición de Olvidado rey Gudú, libro que la misma autora señala como su favorito entre todas sus obras.

¿Cómo conocí este libro? Bueno, pues como casi siempre, de casualidad. A principios de 1997, menos de un año después de su publicación, iba yo con mi madre paseando por un centro comercial cuando me llamó la atención un libro en edición de bolsillo, con unas pastas de un color amarillo pre-radioactivo y unas enormes letras rojas. Era Olvidado rey Gudú, pero mi madre se negó a comprarlo, argumentando tras leer el resumen de la contraportada, que era un libro para “mayores” (madre de Dios, como cambian los tiempos). Yo me quede con la espinita de saber de que trataba aquel libro casi cegador, aunque ella debió guardarlo en su memoria, porqué me lo regaló algunos años después. Desde entonces lo he releído como unas tres veces.

El libro podría encuadrarse dentro del género de la fantasía épica (aunque este término sea como la kryptonita para los críticos de la “alta literatura”), aunque es cierto que va más allá de los cánones generales de este tipo de novelas. A mi personalmente me gusta pensar que se trata de una especie de “cuento para adultos”.  Está ambientando en un periodo de tiempo sospechosamente parecido al medievo, y hay hechiceros, guerreros, trasgos, ondinas y demás fauna mágica, como en muchos cuentos, pero también hay grandes tragedias, sangrientas y absurdas guerras, secretos, rencores y odios variados.

El argumento se centra en la historia del reino de Olar, fundado por el hijo del conde Olar, el rey Sikrosio (advierto previamente de lo llamativo de los nombres de los personajes), unicamente por puro azar. Se trata de un reino con leyes brutales, gobernado por hombres violentos y ambiciosos. Su primer rey será Sikrosio, y a partir de él, el libro nos cuenta la historia de toda la genealogía familiar. El esplendor del reino vendrá de la mano del hijo de Sikrosio, el rey Volodosio, y sobre todo, de la que será su esposa, una joven de las tierras del sur llamada Ardid. Ambos serán los padres del próximo rey, Gudú, quien da nombre a la obra.

A pesar de ello, sin duda alguna la protagonista de la obra es la reina Ardid. Ella nos acompaña durante toda la obra, desde su niñez hasta la senectud, y es el vehículo, hilo conductor y desencadenante de la inmensa mayoría de la trama. Es un personaje astuto e inteligente, como su nombre indica, lleno de luces y sombras, cuyo carácter y motivaciones van a ir cambiando a lo largo del tiempo. Esto es algo que ocurre con casi todos los personajes del libro: sufren una metamorfosis en su forma de ser, de forma que ninguno de ellos será al final de la obra, la misma persona que en sus comienzos.

El libro esta plagado de personajes memorables, al margen de Ardid o del propio Gudú. Por citar algunos, tenemos al Trasgo, un ser mágico acompañante de la reina y aficionado al vino, que sufrirá la tragedia de los sentimientos humanos. Almibar, el hermano del rey Volodosio (personaje no apto para diabéticos), que sufrirá por un amor no correspondido, o la princesa Tontina, (el nombre lo dice todo), y su traumático paso de la infancia a la madurez.

Como puede observarse, el tratamiento de las emociones es casi siempre trágico y doloroso. Toda la obra despide un aroma a lenta decadencia, una suerte de “disfruta del viaje, pues el final está cerca”. El amor es doloroso, y la guerra, la violencia y la barbarie están a la orden del día. Y aunque queda espacio para el descubrimiento, la exploración y la observación de lo desconocido, esto parece venir siempre de la mano de la cruel conquista.

El estilo del libro es una prosa lírica, enormemente metafórica y absorbente. De hecho, es una obra cuya lectura se puede disfrutar incluso aunque el argumento no te llame la atención (que no es mi caso, pero “haberlos haylos”). No solo está bien escrito, está “hermosamente” escrito. Es como leer agua. Las palabras de hoy, pero el lenguaje de antaño. Es culto, poético, pero sencillo de recorrer; casi se hace por inercia, como una suave pendiente cuesta abajo en la que solo tienes que dejarte llevar. Sin duda alguna es una obra maestra del estilo literario.

Siempre recomiendo los libros de los que hablo, porqué creo que son buenos y que se puede pasar un buen rato con ellos, que a fin de cuentas es de lo que se trata cuando acudes a una novela. Pero este merece una recomendación especial. Olvidado rey Gudú no tiene edad para ser leído (aunque mi madre pensara que si), ni publico mayoritario. Tanto si eres fan de la fantasía épica, como si rehuyes de ella como de la peste, puedo prometer y prometo (como aquel que dijo) que no habrá decepciones con esta obra.

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5 respuestas a Reseña: Olvidado rey Gudú.

  1. plared dijo:

    Sin duda una de las mejores historias creadas en este país. Aunque mas que fantasía épica, es un cuento delicioso con un trasgo inolvidable…..Saludos

  2. zambullida dijo:

    Lo cogí hoy de la biblioteca. Llevo tiempo queriendo leerlo, pero lo postponía por el grosor del libro.

  3. Amparo Suiria dijo:

    Mi libro favorito en mi etapa adulta, sin duda.

  4. Manel Alemany dijo:

    Acabo de leerlo y es precioso. Me gusta tu opinión y la comparto plenamente.

  5. Terry dijo:

    estoy leyéndolo en estos momentos y la verdad es que uno se da cuenta que está leyendo una obra de arte… pero todavía me queda mucho.

    bicos,

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