Taller de escritura de juegos de rol 7

La semana pasada nos confundimos al publicar el capítulo correspondiente, y publicamos el número 6 dos veces, disculpas por el error, esta semana os dejamos con el capítulo correcto, el número 7 del taller de nuestro amigo Pedro J. Ramos.

CAPÍTULO SÉPTIMO

REVISIÓN DEL TEXTO

La revisión del texto es algo por lo que todo material rolero que escribamos deberá pasar,  nos guste o no. Hay una diferencia tangible entre un texto que ha sido revisado y uno que  no, aunque sea por nosotros mismos. Cuanto mayor sea la aspiración que tengamos con el  texto, mayor será también el tiempo que dedicaremos a esta fase del proceso de escritura.  Porque cuanto mayores sean nuestras aspiraciones, más exigentes serán con nosotros  (incluido nosotros mismos).

Nunca debemos pensar que nuestra idea es tan buena que la leerán a pesar de todo.  Nuestro proyecto es solamente uno de tantos que inunda la Red y/o el mercado, y nuestros  lectores potenciales tienen muchas otras opciones. Probablemente seleccionen unas cuantas lecturas potenciales, de esas acaben por no leer tres cuartas partes de ellas, y  de las restantes tan sólo unas pocas llegarán a la mesa de juego. En esta entrega vamos a  tratar que la corrección facilite que nuestro proyecto llegue a la mesa de juego.

Cosas que debemos asumir al afrontar una revisión

– Ninguno de nosotros somos perfectos. Por cuidadosos que seamos vamos a cometer algún tipo de errata o incongruencia.

– Si las erratas son inevitables, el proceso de corrección también lo es. Por desagradable  que nos resulte.

– El corrector de nuestro procesador de textos es una ayuda, no un sustituto de una lectura  sosegada.

– Cuatro ojos ven más que dos. Si conseguimos que otras personas revisen nuestro texto se  reducirá el número de erratas.

– Los correctores no nos quitan el deber de hacer autorevisiones. Es una falta de consideración hacia ellos no revisar el texto previamente.

Consejos para la corrección de un texto

Seamos correctores internos o externos, las siguientes consideraciones nos serán útiles en  nuestro trabajo:

– Imprime el documento. Hoy en día lo más habitual es trabajar sobre el documento electrónico. Aunque corregir sobre el propio documento es tentador y hay herramientas  muy bien desarrolladas para ello, es recomendable hacer primero las correcciones a mano,  para lo que necesitamos una copia en papel. Si estás haciendo la corrección por  amor al arte y no estás por la labor de imprimirte 220 páginas de un manual básico que ha  hecho un amigo, entonces quizás puedas pedirle que haga él la copia y te la haga llegar, o  incluso si tú también escribes puedes pactar que tú te imprimes sus cosas y que él imprima  las cosas que le mandas tú, o cualquier otro arreglo similar. Así la cosa está más  equilibrada.

Volviendo al tema, corregir sobre el documento en papel es mucho más cómodo de leer,  hará que tus ojos se sequen un poco menos y trabajarás más rápido, sobretodo si no eres  un maestro mecanógrafo. Ah, también es recomendable que las correcciones se realicen  con un bolígrafo de color diferente al negro, para que sean cambios visibles de un solo  golpe de vista. La revisión luego puede pasarse al documento informático, si es tu propio  documento de manera directa y si es el documento de otra persona usando las  herramientas de los diferentes programas (por ejemplo el Control de Cambios de Word),  aunque en este último caso también puedes hacérselas llegar en mano y ya de paso tomar  un café y comentárselas de viva voz.

– Lee despacio. Corregir es un proceso lento y que requiere mucho esfuerzo, es distinto de  leer a secas, debes examinar los signos de puntuación, las palabras, el formato… Lee con  calma y si es preciso lee en voz alta como si estuvieras en el colegio, te permitirá captar si  el autor pone pocas pausas, si abusa de las subordinadas, etc.

– Domina las normas de estilo. Todo documento sigue alguna clase de normas. Si el texto  que tienes que corregir es un suplemento, asegúrate de que esté en consonancia con las  pautas marcadas por el manual básico y el resto de suplementos de la línea. Por ejemplo, si  todos los libros de un juego empiezan siempre con una cita, debes introducirla tú  también, o sugerir al autor cuyo texto revisas que lo haga. Lo ideal sería que tuvieras un  documento con esas normas enumeradas, pero no nos engañemos, es difícil que ese  esfuerzo haya sido realizado en el pasado. Así que si puedes ten a mano ejemplos que  consultar si tienes dudas.

En el caso de que se trate de material nuevo, como un básico, éste va a servir para crear las  normas de estilo por las que se guiarán los posibles suplementos, pero eso no hace que esté exento de trabajo sobre el estilo. Es posible que hayamos cambiado de “estilo” sin  darnos cuenta, y es importante estar atento a esos errores para dar un acabado más  profesional al producto.

Autocorrecciones

Como hemos mencionado, la primera corrección comienza por uno mismo. Así pues, las  autocorrecciones son lo primero que debemos hacer cuando hayamos escrito el texto, o  alcanzado un volumen suficiente como para hacer una revisión.

¿Cómo hacer las autocorrecciones? No hay una fórmula mágica, pero sí hay algunos trucos  que nos ayudan a hacerlo mejor. Son los siguientes:

– Unifica el formato del documento. Lo ideal sería que al comenzar a escribir hubieras establecido un sistema para la redacción. Fíjate en este taller, la forma en la que os lo  presento es siempre la misma, con el título con el mismo tamaño de letra, las viñetas de la  misma forma, etc. Esto, más que un esfuerzo por regular nuestra forma de escribir (que  también) es una guía que permite al lector entender la estructura de lo que lee, y eso  incluye también a los correctores futuros. Si no te has fijado una estructura antes de  ponerte a escribir, establécela ahora y revisa todo el texto en consecuencia.

– Establece una clara distinción entre lo que forma parte del texto y lo que no. Por ejemplo,  si hay algo que estás documentando para el revisor externo, utiliza el sistema de  comentarios de tu procesador de textos o ponle una indicación clara y distintiva (un color  determinado, una marca del tipo “XXX NOTA PARA EL CORRECTOR XXX”, etc.)

– Vigila tu procesador de textos. Los procesadores de textos, en su ánimo de hacernos más  fáciles las cosas, pueden jugarnos malas pasadas. Si no lo has hecho ya, desactiva las  opciones de corrección automática y así te evitarás disgustos más adelante.

– Ahora sí, revisa tu propio texto. Guarda el documento, tómate un descanso y después,  con la mente descansada, ponte a corregir. Si no lo haces puedes caer en el típico error de  no leer lo que pone, sino lo que tú crees que pone… y eso es como no revisar el texto. En  este sentido, si puedes permitirte dejar pasar unos días antes de hacer la revisión obtendrás un mejor resultado. Durante la corrección ten un diccionario a mano, y no  dudes en hacer cuantas consultas precises. Tampoco está mal que lleves un registro de las  decisiones de estilo que tomas, por ejemplo si usas mayúsculas cuando nombras los rasgos  de juego, qué abreviaturas usas y por qué, etc. Esto te será útil para cuando revisen  tu texto otras personas, porque podrán ceñirse a los criterios que has definido, evitando  corregir sobre tus correcciones.

– Utiliza el corrector del procesador de texto… sabiamente. Emplear una herramienta como ésta es una gran ayuda o tu propia tumba, según cómo lo afrontes. En cualquier caso utilizarlo es tedioso, así que no lo hagas según termines de escribir. Sopesa cada cambio,  evitando usar el “reemplazar todo” para evitar errores que te puedan salir caros (si  reemplazas “Master” por “Director de Juego” sin mirar, puedes encontrarte que luego  hablas de juegos como “RoleDirector de Juego” y “Mutants & Director de Juegominds”).

Correcciones externas

Las correcciones externas son mucho más valiosas, porque  provienen de personas ajenas al desarrollo del proyecto. Sin embargo, también es más  difícil conseguirlas porque normalmente no podemos ofrecerles más que el  reconocimiento al trabajo realizado, nuestra amistad, un café y una copia del producto  cuando haya sido publicado.

En consecuencia, el primer consejo que os puedo dar respecto a ello es que cuidemos al  corrector. Da igual lo serios que seamos, si no le estamos pagando por su trabajo no  debemos exigirle de la misma forma en que se haría en una relación laboral, y todas las  partes implicadas en ello deben ser conscientes, tanto para bien como para mal. Por  poneros un ejemplo, yo he revisado a veces textos de amigos, y claro, le dedico el tiempo  que puedo, por lo que las revisiones suelen tardar muchísimo más que las que haría un  corrector profesional. En resumen: cuida a tu corrector. Algunas formas de cuidarle son:

– Revisa tú el texto antes de enviárselo.

– Pásale el corrector ortográfico al texto. Vale que seguramente él lo haga también, pero  me parece que al menos es una cortesía necesaria.

– Dale tiempo para corregir. Atosigarle no va a servir para que te lo revise mejor.

– Agradece su trabajo debidamente.

Al margen de la relación que tengamos con nuestro   corrector, otra cosa que debemos  tener en cuenta es que nos van a dar caña. Mucha. No esperes que el corrector te devuelva  tu documento blanco y límpido. Si él ha hecho su trabajo, parecerá que a tu texto se le ha  caído una botella de vino encima por la cantidad de “manchas” rojas que habrá. Esto  puede desanimar al principio, pero es que el trabajo del corrector es precisamente ése. Si  no te buscara las cosquillas no haría su trabajo.

Y ahora, unos cuantos consejos dirigidos específicamente a los correctores:

– Revisa los cambios. Después de haber corregido el texto y enviárselo al autor, puedes  pedirle que te lo reenvíe revisado tanto para comprobar en qué grado a aceptado tus  sugerencias (si es que no te lo ha comentado previamente) como para captar nuevas  erratas o sugerirle cambios de última hora. Si se dispone de tiempo, una segunda revisión  vale más que una sola.

– Sé firme, pero razonable. Tu trabajo como corrector implica también la responsabilidad  de defender tus criterios. Si has corregido una cosa y el autor no la cambia, estás en tu  derecho de hablarlo con él. Hazle ver tus razones por las que quieres cambiarlo y que él te  dé las razones por las que no. Intentad llegar a un acuerdo y si no lo conseguís… pues  depende del documento del que hablemos. Si es algo que va a ser editado en la red  gratuitamente o en plan amateur, puede que el autor sea el que deba tener la última  palabra, pero si es un trabajo editorial quizás lo más adecuado sea que ambos, autor y  corrector, acudan al responsable de la línea para preguntarle al respecto.

– Ten un diccionario a mano. Ya lo dijimos en el caso del escritor, pero en el tuyo también  es importante, ¡Imagínate que el corrector corrige una palabra correcta por una con una  errata!

– Comentar, comentar, comentar. Cuando corregimos a otra persona es muy valioso no sólo hacer las correcciones, sino justificarlas. Es posible que si pongo “jarón” el corrector  marque “jarrón”, pero hay otras decisiones que pueden resultar difíciles de identificar para  el escritor cuando le hacemos llegar el texto. Si por ejemplo corregimos “atributo”  por “Atributo” y no le explicamos que es por coherencia con la línea editorial, donde los  términos de juego van siempre en mayúsculas, puede que piense dos cosas: o que nos  hemos equivocado o que no entiende lo que queremos decir, y en ambos casos ambos  perdemos un valioso tiempo. No temas explicar tus decisiones, porque además permitirás  al autor aprender y cometer menos errores en el futuro.

Una vez que el corrector ha hecho su trabajo nos debería entregar un documento con las  sugerencias de cambio marcadas (¡Ojo! El corrector no hace los cambios, los sugiere, así se  evitan problemas después). A partir de ahí, deberíamos iniciar un diálogo con él y  comentarle qué sugerencias hemos aceptado, cuáles no y por qué. Si sencillamente omites  sus correcciones sin dar explicación o le sigues la corriente porque para algo es el  corrector, el documento sufrirá las consecuencias. En la mayor parte de las ocasiones el  intercambio de unos cuantos e-mails o llamadas soluciona estos problemas.

Checklist para la corrección

Para concluir os dejo un checklist que podéis pasar a vuestros textos basado en lo que  hemos comentado en este capítulo:

– ¿El texto se lee correctamente en toda su extensión? (sí/no)

– ¿El texto utiliza adecuadamente los tiempos verbales? (sí/no)

– ¿El texto incluye alguna palabra no contenida en el diccionario y que no forma parte del  “vocabulario” del juego? (sí/no)

– ¿El texto se adecua a las normas de estilo de la línea del juego? (sí/no)

– ¿El texto se encuentra adecuadamente segmentado? (sí/no)

– ¿El texto diferencia bien entre lo que forma parte del mismo y lo que no (p.ej. notas para  el editor)? (sí/no)

– ¿El autor ha revisado personalmente el texto? (sí/no)

– ¿El texto ha sido revisado con el corrector del procesador de textos? (sí/no)

– ¿El texto ha tenido una revisión externa? (sí/no)

– ¿El texto ha tenido una revisión adicional después de la revisión externa? (sí/no)

EJERCICIO PRÁCTICO Nº7

Como ocurrió con el ejercicio de trabajo en equipo, esta vez os va a tocar esforzaros un  poco más, porque vais a tener que revisar vuestro texto y el de un compañero que os he  asignado. El proceso será el siguiente: tendréis que revisar una de vuestras páginas, la que queráis. Después debéis enviársela a un compañero que revisará vuestro texto en los quince días siguientes, y me enviará vuestro texto revisado. Así pues, antes de que acabe el  plazo de entrega yo tengo que recibir un mail de cada uno de vosotros con el ejercicio  revisado de vuestro compañero.

REFERENCIAS RECOMENDADAS

Esta entrega se basa en gran medida en dos entradas del blog Veinticinco horas al día:

http://veinticincohorasaldia.blogspot.com/2008/02/nuestros-queridos-correctoresparte-1.html

http://veinticincohorasaldia.blogspot.com/2008/02/nuestros-queridos-correctoresparte-2.html

La verdad es que sobre corrección de texto en el ámbito rolero no conozco más referencias  que aportaros, así que voy a saltar al contexto de la escritura general, donde tampoco os  penséis que hay mucho. Para empezar tenemos un artículo que reflexiona sobre el hecho  de corregir:

http://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/asele/pdf/05/05_0251.pdf

También una web comercial con algunos recursos gratuitos:

http://www.premura.com/archivos/corregir_2.htm

Y para terminar un blog donde una escritora-correctora nos cuenta sus consejillos:

http://corregir-un-texto.jimdo.com/

Os recordamos que podeis acceder a todo el curso que se ha publicado actualmente pinchando aquí.

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