Opinión: Pórtico

OPINIÓN: PÓRTICO

En esta ocasión traemos una reseña de uno de los clásicos de la ciencia-ficción del pasado siglo. No es otra que la aclamada obra del autor estadounidense Frederick Pohl: Pórtico.

Ganadora de los premios Nébula 1977,  Hugo 1978 y John W. Campbell 1978, esta obra nos sorprende, incluso hoy día, por su frescura y novedad.

En Pórtico, el autor nos sitúa en un futuro impreciso en el que la humanidad ha conquistado parte del sistema solar, colonizando otros planetas como Venus, Marte, etc. La tierra ha sufrido una esquilmación prácticamente total de sus recursos naturales, el aire es tóxico y la mayoría de la población vive en suburbios insalubres repartidos por los planetas colonizados, donde malviven trabajando prácticamente como esclavos para conseguir un mísero sueldo que apenas les da para comer.

Por casualidad se encuentra cercano al sol una especie de base extraterrestre abandonada hace varias centurias, repleta de naves que no comprendemos, pero si podemos poner en marcha, la estación Pórtico.

Las naves están pre-programadas para ir a un lugar de la galaxia y pasado un tiempo volver al punto de origen. El problema de las naves es que no sabemos como funcionan, que combustible usan (ni cuanto le queda), ni como desmontarlas (explotan cuando lo intentan), ni nada de la raza, salvo un puñado de deducciones sacadas de los objetos que han dejado abandonados por la galaxia.

El protagonista del libro es Robbinette Broadheart, un ex-trabajador de las minas de alimento al que le toca la lotería, que con el premio se paga un viaje hasta Pórtico con el fin de alistarse como prospector, tripulante de una de las naves Heechee -que es el nombre que se le ha dado a la civilización alienígena-.

La acción se desarrolla en dos tiempos diferentes, por un lado está Robbinette en el presente, en sus sesiones de psiquiatría, en las que nos cuenta parte de su vida pasada, tanto en Pórtico, como en las minas. Por otro lado tenemos el pasado en Pórtico, donde tenemos la base y sus habitantes, así como los viajes de nuestro protagonista hacia un lugar de lo desconocido del que nunca nadie sabe si volverá.

A pesar de tener una considerable edad, el texto se mantiene fresco y novedoso, el autor nos sorprende con una historia muy bien escrita que siempre nos deja con ganas de más.

Dado el gran éxito de la novela, Pohl continuó la historia en varios volúmenes más, donde nos descubre más sobre los misteriosos Heechee y los viajes espaciales suicidas que la humanidad está realizando para intentar salvarse de una extinción prácticamente asegurada.

Podeis encontrar esta genial novela aquí

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